Los Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNPT) creados en el marco del Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y normativa nacional, constituye un avance significativo en la institucionalización para la lucha contra este flagelo presente cada día. Su establecimiento fortaleció el compromiso estatal con los derechos humanos, al dotar a los Estados de una instancia especializada, en muchos casos dependiente de instituciones nacionales de derechos humanos, que garantiza su independencia y que tiene a su cargo realizar visitas periódicas a centros de privación de libertad, emitir recomendaciones y promover mejoras estructurales.
Entre sus principales avances se encuentran la elaboración de informes técnicos, la visibilización de problemáticas como el hacinamiento carcelario y la generación de espacios de diálogo con autoridades penitenciarias y policiales. Asimismo, contribuyen a posicionar la prevención con la tortura como eje central, superando una visión meramente reactiva basada en la denuncia.
No obstante, los MNP enfrentan retos importantes, tales como la limitada asignación presupuestaria, la falta de mayor personal lo que puede afectar su autonomía e independencia funcional, elementos esenciales para su credibilidad. Persisten dificultades en el seguimiento y cumplimiento efectivo de sus recomendaciones plasmadas en sus informes, especialmente en un contexto de sobrepoblación penitenciaria en toda la región y deficiencias estructurales de los sistemas de justicia. Además, la necesidad de mayor capacitación especializada y cobertura territorial sigue siendo un desafío para garantizar una supervisión integral y constante.
En suma, aunque los MNP han consolidado un marco preventivo relevante en la región, su fortalecimiento institucional, financiero y técnico resulta indispensable para asegurar la protección efectiva de las personas privadas de libertad y avanzar hacia la erradicación de la tortura.
Pedro Callisaya Aro
Defensor del Pueblo del Estado Plurinacional de Bolivia






